Bienvenido nuevo lector !!!!

Quizás no sea de su incumbencia la problemática del menor, en adelante, niño; entonces sugerimos que no siga porque se trata de problemas técnicos e institucionales...
Pero si está interesado en conocer un poco más de la "cosa pública" en vista a políticas para las "próximas generaciones" y como funciona a partir de casos reales (personas físicas, entes jurídicos) sugerimos cualquiera de las publicaciones.
Ojala pueda ayudarnos a difundir estos problemas en la "web 2.0" y a la población en general así, a partir de la difusión del conocimiento se pueda llegar a la tan preciada "transparencia institucional".

domingo, 6 de septiembre de 2009

COMO ES UNA INSPECCION A UN BOLICHE POR DENTRO


El sábado 5/9 tuvimos la posibilidad de presenciar como es una inspección del Ministerio de Seguridad sobre el control que se se hacen a los boliches en la localidad de San Miguel, provincia de Buenos Aires. Como no es el motivo denunciar a los participantes en el acto en si ya que es un caso mas de lo que acontece en la etapa del accionar de las instituciones que intervienen, lo es el de poner en evidencia algunas falencias para que cuando alguna vez que se quiera implementar algún mecanismo de transparencia buscando la satisfacción del ciudadano se pueda tener en cuenta.
En esta oportunidad la inspección venía desde el ministerio de seguridad de la provincia de Buenos Aires, según nos habían indicado. Cabe acotar que por lo menos 24 horas antes se sabía ya de la inspección, o sea, la inspección venía con antelación. Para tal acontecimiento se decidió de tomar otro personal que el de costumbre suele estar en el local, y para ello una empresa que brinda ese servicio presta su nombre para la ocasión.
La metodología en la jerga de los que operan en seguridad en esta clase de eventos lo denominan "poncho" y es la siguiente: se le otorga al personal que cubre el servicio de esa noche una credencial con un nombre y apellido distintos, otro numero de documento y con esa identificación trabajan su jornal. La inspección toma esa credencial y admite que la identificación detallada es de buena fe, asi se toma el control del personal y se les hace unas preguntas como hace cuanto que trabajas para esa empresa y nada mas; luego se firma una planilla sobre ese control y listo. Esa es la operatoria en cuanto al personal que trabaja en nocturnidad que se presenció.
Buscaremos alguna clase de solución para tal asunto...cuando podamos establecer alguna transparencia institucional....en fin...esa es una inspección del Estado a un local nocturno....

lunes, 17 de agosto de 2009

Resistir....Persistir....Trascender



Desde este espacio de resguardo de derechos queremos hoy transmitir la experiencia vivida en la sala auditorio “Santa Cecilia” de la Universidad Católica Argentina (UCA), cita en la ciudad Autónoma de Buenos Aires en el barrio de Puerto Madero. En un evento donde se congregaron las religiones con mayor expresión en la República (como lo son la católica y la judía) en representación a ellas estaban como oradores el Padre Guillermo Marcó y el Rabino Sergio Bergman y el tema en cuestión era: “Religión y Política”.

Si bien es un tema que suscita demasiadas apreciaciones por parte de una sociedad que está sensible al rol de las instituciones y que estamos inmersos en una profunda crisis de identidad y representación, es digno de dar a conocer a algunos actores que salen del estigma convencional que la misma sociedad los ha clasificado y es de destacar su compromiso y voluntad por la construcción de una sociedad mas consciente y participativa en cuanto al tratado de la “cosa pública”.

No es nuestro propósito destacar la enorme ineficacia del Estado argentino al cumplimiento de las leyes emanadas por nuestros propios representantes pero si es un propósito formar a nuestras futuras generaciones, para que ellos, desde sus lugares de expresión, puedan manifestar y exigir el cumplimientos de las mismas. A veintiséis años de nuestra recuperación democrática todavía no tuvimos la capacidad de consolidar nuestro sistema legal vigente. Ni para un lado, ni para el otro. Este cuarto de centuria en la historia de nuestro país deja como insignia a una sociedad marcada por el hastío de nuestra clase gobernante, que alguna vez lo demostró en la calle y que hoy, de vuelta en sus hogares, sufre las consecuencias de haber delegado en sus propios representantes la voluntad de replicar las desigualdades e inequidades que fueron las mismas que lo volcaron a la calle alguna vez…

Religión y Política

La primera pregunta que nos hacemos es… ¿Cómo la religión puede meterse en política? Y la misma puede responderse desde la siguiente manera: la religión no aporta críticas desde lo doctrinario ni desde lo dogmático, pero si hace un aporte desde la espiritualidad, esto quiere decir transmitir la ejemplaridad de valores en el crecimiento espiritual, como nuestros actos inculcan a nuestro entorno la idea de un bien común, como nos manejamos ante el prójimo como ser igual a uno, como parte de nuestra gran familia que es la sociedad. Religión y política no son lo mismo pero se enriquecen entre sí. La idea de comunidad nos da el reflejo de una sociedad viva, donde sus actores representativos son una muestra de los ejemplos más sobresalientes de la esa comunidad; y que a simple vista lo que une a esa comunidad son los pactos, acuerdos entre individuos que se fundamenta en el valor de la palabra y, esa palabra es acto personal de cada ser, fundamentada por sus valores éticos y morales. Ahora bien, los pactos generales que rigen en la sociedad son las leyes, y éstas han sido proclamadas luego de un entramado de confrontaciones de ideas sobre el bien común donde el Estado, órgano supremo sujeto de dicha aplicación, es el encargado de velar y cuidar la aplicación de las mismas.

En nuestra Argentina del nuevo milenio nos encontramos en un descrédito por la aplicación de la justicia, por el solo hecho del incumplimiento de los pactos en el entorno político. Dicha consecuencia baja al entorno de nuestra sociedad y vemos que desde hace ya más de una década la instancia de acción por parte de un sector comunitario que se ve violentado en algún derecho es interrumpir el tránsito de los ciudadanos como medida de exigencia de justicia. En palabras del rabino Sergio Bergman: “En la Argentina todos nos conmovemos pero nadie se mueve”.

Resistir

El nuevo milenio nos encontró a los argentinos inmersos en una crisis de envergadura que ha llegado a plantearse la refundación de nuestra república. Desde aquellos años el entorno político encontró un “nicho” para ser explotado por lo que podríamos denominar una “doctrina del shock” (una visión de las tantas, esta es expuesta por Naomi Klein); desde entonces los pactos preexistentes fueron violados por un Estado que perseguía la consolidación de un órgano de autoridad y hemos presenciado la disputa por el poder de una manera poco clara y ortodoxa.

Ante la presente situación las organizaciones civiles se vieron multiplicadas en un sinnúmero de actividades que con anterioridad se hacía cargo el Estado. En los lugares más emergentes se consolidaban nuevas redes sociales afines a algo que los hacía participar. El Estado, ante el perfeccionamiento y la profesionalización de estos nuevos actores sociales, vio degradado su aplicación de sólido propósito aglutinador de votos, manteniéndose en una delgada relación entre los nuevos actores emergentes y el Estado. Durante estos años la tendencia se ha ido incrementando de tal manera que se ve plasmada por la representatividad de los actos políticos, de la formación de los dirigentes políticos actuales en orden comunal y de la capacidad de gestión en cada uno de los municipios.

Ante ello había que resistir. En un proceso como pocos a nivel social y con numerosas características que lo hacen único e irreplicable la Argentina política comenzó a distanciarse de la realidad social y numerosos focos conflictivos sociales comenzaron nuevamente a resurgir.

En la actualidad podemos evidenciar que existe un profundo reconocimiento que las cosas no fueron bien planteadas, pero las secuelas de un accionar que se puede interpretar con dolo o no, comenzaron nuevamente a manifestarse en conflictos que un Estado tiene que responder a nivel del mismo, único e irremplazable.

Gracias a la resistencia de estas organizaciones que proponen una mayor transparencia en las actividades concernientes a cada una de ellas podemos decir que existe una posibilidad en esta parte de la historia a consolidar en vistas a nuestro bicentenario un replanteo de que clase de dirigencia es la que queremos, que modelo de aplicación se va a desarrollar en cada una de las actividades sociales y de aplicar una ley acorde e igualitaria para cada uno de los cuidadanos de esta Nación.

Persistir

Solo aquellas organizaciones que vivieron estos embates en cada una de sus consignas sabe y es consiente de las asignaturas que tienen que ser puestas al armado de un plan estratégico sostenible en el tiempo y que la sociedad tiene que enfrentar en su conjunto. Un espacio que fue dejado por un Estado y que ahora el mismo Estado tiene que reconocer por lo menos en parte el reconocimiento a las mismas.

Esta persistencia en el tiempo les generó un nivel de competencia que es digno de destacar. Y estas competencias fueron desarrolladas por su fin en un propósito y una misión que fueron consignas de su organización y participación en un propósito social.

En todos los ámbitos se recurren a organizaciones civiles para marcar un grado de veracidad en la información y que clase de comunicación es la que se quiere transmitir. Estas “fuentes de confianza” en el ámbito de cualquier política social tienen que ser tomadas en cuenta por lo menos ya que su persistencia es debido a una resistencia a abandonar conceptos de valores internos que hicieron partícipes a sus integrantes a buscar un “bien común”.

Desde el club de la Colina instamos a todas las organizaciones a persistir en sus propósitos como una gran familia, buscamos mejorar a la sociedad en general y perseguir alternativas innovativas, audaces e integradoras de la sociedad.

Trascender

Esta trascendencia hace referencia al ofrecer, nuestro tiempo, voluntad y compromiso en vistas a una superación de alguna falencia social. Esa transcendencia nos mueve a buscar alternativas al nuevo centenario de la república a consolidar un sistema legal para todos por igual y en donde la inclusión social tiene que ser uno de los fundamentos base como para poder volver a promover una movilidad social.

Queda tanto por hacer… tantas cosas. Pero en este nuevo centenario de la república nos encuentra provistos con mayores herramientas humanas y políticas que habrá que utilizarlas a todas como método reconstrucción de valores.

Religión y política… Mientras siga la discusión de la pertinencia o no de las mismas como complemento o no, algunos actores se encuentran en plena acción, en cada uno de sus temas, en la realidad social de cada tema. Esperando ver la transcendencia está esta nueva comunidad que contuvo en un principio, aprendió en el transcurso y se sus obras trascienden hoy. Será de la sociedad en su conjunto la exigencia de mayor trascendencia, de todos.